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domingo, 16 de mayo de 2010

Irremplazable


Nos suelen decir que ninguno de nosotros somos irremplazables en nuestros trabajos. Pero hay gente que sí lo es.

Estaba de viaje en México cuando me enteré de que Paco González dejaba el Carrusel Deportivo de la Ser por problemas con la empresa. Y me dejó fría, me pareció una estrategia para ganar audiencia en las jornadas finales de la liga, aunque desde luego no lo necesitan, o un bulo de otras cadenas para sacar a la luz los trapos sucios de Ser. Pero resultó ser verdad.

Hace unas semanas, conducía desde Almería a Málaga un domingo por la tarde y no paraba de reírme con Carrusel. Me pregunté qué pasaría dentro de unos años cuando alguno de los periodistas o comentaristas abandonara el barco; el programa perdería parte de su alma pues es un puzzle de caracteres, humor y conocimientos perfecto. Especialmente, no me podía imaginar cómo sería ese programa sin Paco González o Pepe Domingo Castaño (hola, hola esto es.... Carrusel Deportivo!).

Carrusel es, sin duda, el programa más interesante, divertido y completo de la radio deportiva española. Cuesta cogerle el hilo porque, desde luego, es un grupo de amigos que se muestra ante los micros tal y como son. Son naturales, con sus chistes y bromas internas que, probablemente, sólo ellos entiendan. Pero funciona porque es un programa ágil, alegre, en el que saben de deporte, irreverente y, sobre todo, espectacular; espectacular porque, sólo con la voz, transmiten la emoción del deporte en toda su viveza.

Este circo ha perdido a su director de pista y no volverá a ser lo mismo.

Espero que se reconduzca la situación porque si Carrusel necesita a Paco González, la Ser lo necesita aún más. Paco es un animal radiofónico, por más que todos agradeceríamos que Tele5 fichara a un par de buenos comentaristas para el Mundial. Y, personalmente, creo que ni por Paco hago el esfuerzo de sintonizar la Cope.

domingo, 1 de febrero de 2009

Dignidad


La victoria de Rafa Nadal hoy en el Open de Australia es una lección más de calidad, tesón y motivación a la que este chico nos tiene malacostumbrados. Pero las lágrimas de Federer, hasta la fecha el mejor tenista de todos los tiempos, han sido un baño de dignidad y humildad propio de un verdadero deportista. Serio, impecable en la técnica, discreto y grandísimo tenista, se siente impotente ante el ímpetu de un chaval joven, magistral, combativo y respetuoso.




Una delicia para los espectadores. Un espectáculo con una calidad humana y deportiva que rara vez se ve en la milla dorada de los campos de fútbol.



En este duelo ya no sabemos quién es David y quién Goliat. Pero las fortalezas y debilidades están más que claras en otros terrenos: Madrid es el todopoderoso ombligo del mundo informativo. La nieve dificultó, literalmente, la señal durante el partido de tenis. Pero, luego, el resto de España siguió bajo el temporal desafiando el centralismo informativo de Madrid.


Los periódicos y las televisiones han ignorado el tornado que ha pasado por Málaga, arrancando techos de edificios, una carpa de circo, el techo de la estación de autobuses y la del AVE, decenas de árboles... Hasta la fecha, sólo hay que lamentar heridos leves. Démosle tiempo a las cadenas para reaccionar y comparemos mañana la cobertura dada a ambas provincias en los telediarios...

viernes, 22 de agosto de 2008

Profesionales...

Cada uno vale para lo que vale.



Últimamente se ha puesto de moda sentar en la mesa de comentaristas a deportistas retirados. No es una mala práctica o, mejor dicho, no tiene porqué serlo. He ahí el caso de Chichi Creus: con él y su pizarra entendíamos mejor el baloncesto. Pero, sobre todo, de Perico Delgado. Este grandísimo ciclista es casi mejor comentarista: sabe descodificar los lances de todas las carreras, nos explica los recorridos, analiza los equipos y, sobre todo, junto a los buenos profesionales Carlos de Andrés y, antes, el desaparecido Pedro González, hace que una carrera de 200km sin puertos ni escapadas no pierda interés ni un momento.




No es el caso, sin embargo, de Fernando Romay. Con lo graciosillo que parecía en Mira quién baila y en toda esa clase de programas en la que se hizo tan frecuente y lo tremendamente aburrido que está siendo en los partidos de la selección en las Olimpiadas. El periodista intenta darle pie para que diga algo y nada, él a lo suyo, con esa voz tediosa y cansada que no aporta nunca nada. A veces explica cosas que sólo él entiende o sólo se dedica a repetir que así hay que jugar. Comenta los partidos como si estuviera sólo en su casa, viéndolo desde su sillón con una cervecita en la mano. Y ser comentarista no es eso, es mucho más y, Romay, te queda muy grande. No hace ningún comentario de valor, no aporta su experiencia como deportista para entender la estrategia del equipo y no es tan dinámico como el balocensto requiere.




Hay otros profesionales que se bastan y se sobran para comentar el deporte. La voz de Paloma del Río es un elemento más de la gimnasia rítimica, de la artística, del salto, de la sincronizada... es una peridista didáctica que no necesita aspavientos ni coletillas graciosas para captar la atención del espectador. Sabe cuál es su labor en la retransmisión y no la entorpece sino que, todo lo contrario, la agiliza para el televidente.

Entre unos y otros está Amat Casteller. No sé si es periodista o ex deportista, lo que sí sé es que realiza preguntas de lo más impertinente a los atletas: no se le puede decir a un profesional, después de estar cuatro años entrenando para los Juegos Olímpicos, si se siente un fracasado por no haberse clasificado para la final. La respuesta no aporta nada, tan sólo hurga en la herida de un deportista cabreado consigo mismo. Se puede preguntar por las causas del mal registro, por las sensaciones del deportista, pero hay formas de hacerlo mucho más respetuosas y que hacen menos daño a un atleta que, a buen seguro, sabe perfectamente que lo ha hecho mal. Parece que está enfadado con todos los atletas y quiere fustigarles... o un reportero del Tomate en el ámbito deportivo, que sólo pregunta para cabrear.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El mejor espectáculo

Disfruten del mejor espectáculo deportivo del mundo: los Juegos Olímpicos. Cada cuatro años, sobrehumanos deportistas intentan demostrar que podemos llegar más alto, más lejos y ser más fuertes. Nos enseñan que el ser humano no tiene límites.

Se intenta rebajar los tiempos en todas las disciplinas, salvo en la cobertura televisiva que cada año va a más... como no podía ser menos. Y los amantes del deporte y de la buena televisión, lo agradecemos. En el aciago panorama televisvo estival, el trabajo de TVE y de sus profesionales es de felicitar*.

* Salvo el de los creativos y directivos que realizaron y escogieron cabeceras para los espacios deportivos en los que sólo salen siluetas de hombres, aunque presenten la modalidad femenina de los deportes. Tan sólo aparecen mujeres para anunciar la sincronizada y la doma... cómo va a montar una mujer en bici! o jugar al tenis!...

lunes, 7 de julio de 2008

La desderechización de la bandera

Un chaval con una pulserita de la bandera de España...? de derecha.

Una cunita de bebé con una bandera de España prendida en la plaquita de oro con el nombre de la criatura...? padres de derecha.


Reduccionista? Sí.

Cierto? también.


En España hemos sentido décadas de animadversión hacia una bandera que, lejos de representarnos como nación, seguía viéndose como el fiel reflejo de un régimen rancio, dictatorial y gris. La derecha se había apoderado de este símbolo nacional y, a pesar de los grandes cambios políticos que ha vivido el país, de la transición pactada y de la unión de todas las ideologías frente, sobre todo, al terrorismo, la ciudadanía no había podido volver a apoderarse de ella.


Hace años recuerdo que me compré una sudadera conmemorativa de noséqué competición deportiva entre España y Estados Unidos. Cuando mis compañeros del colegio me vieron con la banderita en los puños me preguntaron si era facha. Obviamente les dije que, simplemente, era española. Pero me di cuenta de que la bandera, como símbolo, tenía una entidad ideológica muy arraigada en el imaginario colectivo. Había sido usurpada al pueblo, como una vez le fue su soberanía, por la derecha y no había forma de democratizarla de nuevo.


A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos o Noruega donde la bandera preside calles y monumentos con total normalidad, aquí ha sido durante décadas instrumentalizada políticamente.


Hasta que llegó el fútbol, y la desderechizó. No bastaba con ser campeones del mundo de baloncesto, de Waterpolo, de futbol sala, del tour y del giro, de Europa de volley, de Roland Garros y de Wimbledon... fuimos campeones de Europa de fútbol y un chaval llamado Íker entonó el "yo soy español, español, español...". Le siguió el mejor jugador de Europa, Xavi, gritando eufórico: "Viva España!". Y la gente agotó las banderas en los chinos para salir a la calle a celebrar la alegría de que España fuera campeona.


La bandera se ha popularizado, ha vuelto al pueblo. Se ha convertido en un símbolo de unión por el triunfo del deporte rey. Todo el mundo la paseaba por la calle y la colgaba de su balcón. En una sociedad en la que el interés por la política va decreciendo, no parecía lógico que este símbolo nacional se resistiera a la desideologización. Ya era hora de que los españoles la recuperáramos como símbolo de unión.


Pasará la euforia y la gente la volverá a guardar en el armario hasta el mundial de Sudáfrica. Esperemos que la neutralización política de la bandera duré mucho más.


lunes, 30 de junio de 2008

Un gran espectáculo

Las nuevas cadenas privadas, Cuatro y La Sexta, han mejorado, sin duda, la oferta televisiva nacional. Han apuntado a un target generalmente descuidado por la televisión generalista (gente joven, urbana, con intereses sociales,...) y han dado en la diana.

Ojo, no han partido de cero. Tras La Sexta está la trabajada suerte televisiva de Emilio Aragón, su Grupo Árbol, El Terrat,... Cuatro está respaldada por el grupo Prisa. Y eso no es decir cualquier cosa. La cadena roja cuenta con las influencias y el capital empresarial y humano del mayor grupo de comunicación del país. Y, sin lugar a dudas, lo ha sabido aprovechar para realizar un magnífico seguimiento de la Eurocopa.

El deporte es un espectáculo muy rentable en este país, si sabe gestionarse y convertirse en mucho más que un programa televisivo. Aunque la cobertura de las Olimpiadas de 1992 en TVE fue memorable, no podemos hablar de espectáculo televisivo en el sentido y el nivel que alcanzan las cadenas privadas actuales. Comenzó Canal+, reinventando la retransmisión de los partidos de fútbol con cámaras imposibles, grandes narradores (Carlos Martínez, la voz del fútbol) y con El día después, una estupenda combiación de deporte, diversión y escuela de fútbol que nos hizo a muchos amar el deporte rey.

Años después, Tele5 decidió invertir en los derechos de la fórmula 1 y convertirla en un espectáculo en toda regla. Profesionales afables y que entendían de la materia ( capitaneados por Antonio Lobato), un propósito pedagógico pero irónico de hacernos pensar que la ingeniera de los bólidos de Ferrari nos servirá para algo en nuestro Seat Ibiza, un equipo técnico espléndido y un campeón nacional, inaccesible y competitivo, que hace saltar la testosterona patria, han sido las bases de su triunfo.

Cuatro ha elaborado una fórmula magistral. Ha cogido la esencia del equipo de deportes de la Cadena Ser, el más experimentado, carismático, completo y divertido de la radio en España. Le ha añadido la profesionalidad de Angels Barceló, la juventud de Nico Abad y un sinfín de artistas, políticos, deportistas, que han colaborado en crear una tertulia dinámica y atractiva. Ha realizado un seguimiento intensivo de la selección con los mejores medios técnicos. Y, sobre todo, ha liderado y exaltado el sentimiento patriótico con una extraordinaria campaña de márketing que cristalizó en símbolos como la Plaza de Colón, el Podemos y la fuerza del color rojo. Y es que el fútbol es así; canalizador de ilusiones colectivas, creador de tópicos que disfruta destruyendo y materia de la que todo buen español tiene alguna teoría.

Cierto es que, cuando se gana, todo parece mejor. Pero la cobertura de Cuatro de esta Eurocopa ha sido, a todas luces, magnífica. La implicación personal y profesional de periodistas como Manolo Lama y Manu Carreño (y su sentido del humor), Juanma Castaño (relevo generacional de calidad acreditada), Maldini (y su maestría) o Carlos Martínez nos hace olvidar las dos únicas notas átonas del programa, los "hijo de" o "novia de" que con entrevistar a la abuela de Casillas o sonreír pensaban que ya habían trabajado.


martes, 17 de julio de 2007

Santiago Segurola ficha por 'Marca'

Santi Segurola se va a Marca. El periodista vasco deja el Grupo Prisa, donde actualmente ocupaba el cargo Redactor Jefe de Cultura y Babelia, para irse al diario deportivo de Unidad Editorial.
Santi Segurola es una de las voces más reconocibles de la radio deportiva en España. La Ser, con Segurola, de la Morena, Manolo Lama,... tenía el mejor equipo de periodistas deportivos de España. Su coebrtura del Mundial de Alemania conllevó una audiencia magnífica a Cuatro y para la Ser. Sin embargo, tras este evento, Segurola dejó el deporte por la cultura.
Es difícil saber si se debió simplemente a su deseo de mejorar laboralmente o si existen motivos empresariales detrás de este cambio que desvitió a El País y la Ser de uno de sus mejores cronistas futbolísticos. Era previsible, por tanto, que Segurola acabara volviendo a sus raíces y deleitando a sus fieles seguidores con su tempo pausado y profundo.
Cabe ahora preguntarse qué habrán pensando en Prisa de que este 'periodista estrella' se haya ido a la oposición mediática. El nuevo director de Marca, Eduardo Inda, ha comenzado pisando fuerte... cómo se habrá llevado a Segurola a Marca?

Puedes leer la noticia en http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/16/comunicacion/1184603556.html