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martes, 17 de junio de 2008

Quién era ese político de derechas?

Pelo castaño, barba blanca, ligero acento gallego y pantalones cortos... Rajoy! Ya decía yo que me sonaba de algo el señor al que entrevistaron anoche en Antena 3.


No sabía yo qué había sido de las andanzas de este político después de la derrota de las pasadas elecciones y después de que se abriera el melón sucesorio en su partido y todos reclamaran su parte. No nos alarmemos: el PSOE atravesó varios congresos especialmente cruentos (el XXXIII a mediados de los noventa, cuando el guerrismo fue apartado de la ejecutiva del partido; el de la inesperada elección de Zapatero frente a políticos más conocidos y aparentemente respaldados) y lleva dos legislaturas gobernando.


Rajoy habló mucho anoche, a pesar de que muy pocos le viéramos. Para algunos, nadie se acuerda del líder del PP. Y, visto lo que dijo anoche, no me extraña. En primer lugar, porque habló mucho pero no respondió nada, al menos nada de lo que le preguntaron. El político gallego se salió por la tangente en todas las preguntas, quería dar un mensaje de tranquilidad sobre la situación del partido en cada frase independientemente de lo que le preguntaran. Fue un diálogo al estilo guiñol: el periodista le preguntaba cuál ha sido su peor momento desde que perdió las elecciones y el respondía qué era lo mejor que le había pasado.


En segundo lugar, porque lo poco que dijo fue para darle la oreja que le faltó por cortar a José Tomás ayer en Las Ventas... y los dos rabos. Le preguntaron por la situación inmobiliaria del país, cómo la arreglaría: ni corto ni perezoso dijo que no hay que intervenir, que hay que dejar actuar al mercado para que se arregle solo. Con qué legitimidad piden ahora al gobierno que mejore la situación del transporte, de la sanidad, de la vivienda...?

viernes, 8 de febrero de 2008

La arena política

A la izquierda del cuadrilátero, fajado y preparado para el combate, con 65 años de experiencia y una mirada felina, Iñaaaaki Gabiloooondo!

A la derecha, con la defensa bien alta, mirada penetrante y 52 años de recto españolismo, el gallego futbolero, Mariano Rajoooooy!



Cuatro ofreció anoche una entrevista agresiva al líder de la oposición. Iñaki Gabilondo no concedió un respiro a Mariano Rajoy, la tensión era palpable. El periodista hizo discurrir el discurso por donde más le interesaba, recogió el guante y entró a responder todas y cada una de las afirmaciones que el líder del PP dejaba caer. Fue más un debate que una entrevista.

La experiencia de Gabilondo en el cuerpo a cuerpo es un valor añadido a su maestría innata. Su compromiso ideológico es sal en una herida que le impulsa a cuestionar cada una de las opiniones del entrevistado y le intenta hacer ver sus contradicciones.

Habrá quién crea que es un político metido a periodista. Sin duda, yo no lo creo. Todos tenemos que interesarnos por la política y, como periodistas, nuestro compromiso es informar y formar, servir de correa de transmisión entre el poder y la opinión pública, descodificar y contextualizar la actualidad para que la ciudadanía la entienda. Ello no puede hacerse sin un compromiso personal con la política, con el civismo en su más amplio sentido.

Rajoy acabó dando tres golpes en la lona. Pidió no seguir hablando de las sedaciones en Leganés y terminó diciendo que él había ido para hablar de la educación y no de los temas a los que le había llevado el entrevistador.

Sin duda, Iñaki Gabilondo llevó la entrevista por donde quiso. Pero, señor Rajoy, lo cierto es que su campaña de crispación y sus declaraciones sobre las bodas homosexuales, el terrorismo, los inmigrantes y las costumbres españolas,... se lo habían puesto muy fácil al periodista. Usted le enseñó sus armas antes de ir e Iñaki supo adelantarse a cada uno de sus movimientos.