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martes, 28 de diciembre de 2010

Fracaso

Estoy desolada por el fracaso televisivo de Prisa. Entre la carroña de Tele5 y la mugre de Antena 3, el mando nos permitía descansar en una cadena un poco más blanca, un poco más divertida, un poco más comprometida y mucho menos rentable. Cuatro tenía también programas basura que esconder bajo la alfombra, no seré -ahora que ha muerto- quien la encumbre a los altares de la televisión de calidad. Pero se debaja ver a cualquier hora, respetaba el horario de protección infantil, se arriesgaba con programas de reporterismo, dejó un espacio al debate político y dio cabida al humor para todos los públicos. Era, sin duda, una cadena innovadora que se atrevió con nuevos formatos y no se inclinó nunca por el sensacionalismo, aún a costa de dar salida a producciones con una vida absolutamente efímera.

Y ha muerto.

Nos enseñó lo más mísero y los más lujoso de nuestra sociedad en Callejeros. Sistiaga amplió las miras de las denuncia social y el compromiso cívico con Rec. En cualquiera de estos dos espacios podrían ahora investigar cómo ha quedado violada la esencia de Cuatro tras la fusión con Tele5 y con qué cuchilladas de despacho se abrió el caminó -emprensarial- para que se pudiera firmar la defunción. Ya no me creo nada. No me creo que Tele5 quiera dejarla como está para mantener segmentado y controlado el mercado porque TeleBerlusconi es una lacra, una enfermedad contagiosa que acabará arrastrando a Cuatro al barro.

Acabará menguando el espíritu de Cuatro, se convertirá en otro lodazal televisivo. Es increíble cómo Tele5 llena toda su parrilla del mismo programa con diferentes cabeceras, todo es hablar de las miserías más fétidas de los personajillos que ellos promocionan, inventar superdramas absurdos entre gente que gana una millonada y no ha visto, ni de pasada, el verdadero drama que vive cualquier ciudadano real.

Quienes decían que Cuatro hacía un favor al Gobierno se equivocaban; es Tele5 el que hace que la gente deje de pensar en la crisis y se convierta en una masa aborregada y asilvestrada que ve normal manifestarse con gritos e insultos, que no es capaz de pronunciar una frase completa y que sólo se preocupa por cuernos y herencias.

Lo de CNN+ es el culmen de los fracasos. Sin duda no era rentable, pero dudo que lo sean los demás canales ultraconservadores de la TDT y ahí siguen dando la tabarra, inventando rumores, sembrando conspiraciones, desinformando con desfachatez.

Prisa se lo entregó en bandeja a Tele5 y éste hizo lo que mejor sabe hacer: convertirlo en un canal Gran Hermano 24H. Sobran las palabras.

El cierre de un medio de comunicación o la pérdida de su guía, de su línea editorial, deja huérfana a una parte de la sociedad que encontraba un refugio intelectual en él; deja mudo a quienes no tienen voz en los canales públicos -mucho más buenos últimamente pero más minoritarios- ni en la depauperada oferta privada española -plagada de basura rosa, de pelis americanas malas y de informativos propagandísticos-.

En este momento de total desaliento televisivo casi me conformaría con que los informativos de Cuatro mantuvieran su sección de deportes y con que podamos volver a aprender de Iñaki Gabilondo en cualquier medio.
Ya sé que pido demasiado.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Breves

¡Para que luego digan que Supermodelo no sirvió para nada!






Noelia López y Alba Carrillo, respectivas novias de Guti y Fonsi Nieto, salieron de las primeras ediciones del reality de Cuatro.



El ojo de Gran Hermano es el de Paula Vázquez, curioso :) Lo que se habrá arrepentido esta chica de no cobrar derechos de imagen por él!


Lo ha contado la presentadora en El Hormiguero, que, además, ha explicado que la productora de Gran Hermano es la misma que la de Fama. Eso explic que cada vez se vayan pareciendo más ambos formatos, para desgracia de los seguidores del programa de baile.

martes, 8 de junio de 2010

Qué poca gracia...


Si no te gusta Flipy, toma tres tazas!

Anoche, 7 de junio, lo teníamos pasenado su sosez natural por su Hormiguero, El Intermedio y... contando chistes en Telecinco! Cuánta caspa con Paz Padilla, Flipy.... No sé dónde tenía menos gracia.


Hoy, lo que menos gracia tiene es la falta de respeto a los telespectadores de Cuatro. Como el fútbol acapara la audiencia, Cuatro directamente ha optado por renunciar a competir pero, eso sí, engañar a los espectadores porque en El Hormiguero han estado anunciando un capítulo nuevo de House que nunca ha llegado.

Toca repeticiones porque no hay forma de luchar con La Roja. Y aquí estamos, viendo los mismos casos de House de hace años, volviendo a su etapa de borde intratable que tanto aburre en esta temporada en la que (por fin) los capítulos y su actitud son muy diferentes.

lunes, 24 de mayo de 2010

I love LOST



Perdidos es y siempre será la mejor serie de televisión de todos los tiempos.


(Aunque en mi corazón televisivo sigue habiendo un meritorio segundo lugar para Friends)




Nunca una serie ha intrigado a tanta gente de todo el mundo, nunca unos guionistas han sabido sorprender siempre a todos los que especulaban sobre la trama, nunca ha habido tanta acción y tanta creatividad, nunca se había creado un grupo de personajes tan complejos y magistralmente relacionados, jamás se había mezclado la física, la filosofía y lo divino con tanta calidad... se me agotan los halagos para LOST.




Perdidos ha conseguido lo que ningún partido político logra hoy en día: fidelidad. Los seguidores no se saltaban ni un capítulo, no querían leer spoilers ni querían bajarse copias incompletas hasta que no hubiera certeza de que el capítulo estaba correcto. Sus creadores han logrado, incluso, que los españolitos vean series en versión original con subtítulos. El extraordinario doblaje español nos hacía perder los matices que los acentos, entonaciones y registros originales de sus personajes nos ofrecían.




Cuatro apostó por la serie a pesar de que los "lostis" nos bajábamos antes los capítulos de internet y no le dábamos la audiencia que se merecía a la cadena. La mayoría de la gente que me rodea veía Perdidos pero su audiencia en televisión no fue buena nunca. Tal vez por eso Cuatro se vengó con unos subtítulos un poco a destiempo esta madrugada. Un error comprensible y que no dificultaba demasiado la comprensión de los episodios dada la dificultad de realizar la emisión simultánea con Estados Unidos. De cualquier manera, es un poco triste el intento de otros medios por quitarle mérito a la cadena tras el esfuerzo económico que ha hecho por emitir la serie con esta celeridad y buena cobertura.




El final estuvo a la altura de mis expectativas ¿Acaso esperabais que los últimos capítulos fueran un prospecto con respuestas para todas las preguntas? ¿Algún listillo pensaba que había descubierto un final a la altura del que los extraordinarios guionistas nos habían preparado? Si Lost hubiera sido previsible y cerrada no hubiera sido la magnífica serie que es. El final nos hace reflexionar y está abierto a la interpretación de cada uno pues, aunque algunos temas se cierran, otros nos hacen seguir dándole vueltas a estra genial creación audiovisual.




Se cierran algunos episodios y se resuelven las vidas de algunos personajes. Otros enigmas, sin embargo, nos dejan aún con la duda. Para mí, el más inquietante es el de los malditos números. Pero no aspiraba a responder todas las incognitas en los últimos episodios. Los guionistas han contado que LOST es una serie viva que fue creciendo y forjándose día a día. El final no estaba escrito sino que se dejó a la trama evolucionar para seguir sorprendiendo al espectador. Así, se abrieron muchas puertas y era impensable que todas quedarán cerradas en dos horas. No me importa un pimiento de dónde salió el oso polar, lo que me importa es qué pasó con cada uno de los personajes, quién es quién es la isla y porqué se estrelló el vuelo de Oceanic. Y los capítulos finales tuvieron la trascendencia, calidad, acción y emotividad que esperaba.




Enciendo la tele y me falta algo. Ya no tengo más capítulos de LOST que ver... y me da mucha pena. El siempre astuto Said, hasta que se volvió un tanto malo en la última temporada, ya no torturará más; Locke no volverá a poner su insoportable sonrisa maligna; Ben no desconcertará más a nadie con sus turbios ojos azules; Jack no será más el bueno perfecto que insistió en explosionar la bomba; Desmond no volverá a ser tan especial; Kate no huirá de nadie; Sawyer no deslumbrará con su conducta indómita y sus miedos internos... ay! Qué será de la isla sin ellos!! Qué será de nosotros sin ellos!

jueves, 25 de febrero de 2010

La franja bendita

Como decía hace unos meses, cuando termino de comer y decido descansar un rato delante de la tele, me entran ganas de volver a trabajar. Es que se me revuelve el estómago con determinada programación. Cuatro ha hecho una apuesta fuerte con estrenar la nueva temporada de Entre fantasmas -después del fracaso de Lo que diga la rubia- en la franja maldita. A ver si cuaja... porque ninguna novedad televisiva resiste al horario de la telenovela y la prensa del corazón más putrefacta.


Pero, después de cenar, la situación es totalmente diferente. Para los que amamos la televisión divertida, estimulante, ágil y crítica, a las 21:30 empieza lo bueno. El Intermedio sigue destripando incisivamente la realidad, riéndose de él mismo y cuestionando la política made in Spain. El Hormiguero divierte, hace sonreír y nos muestra a un presentador sincero y unos colaboradores que no van de héroes, son diferentes y sin complejos. Todos componen un equipo sano, valiente y original.


Ayer el programa de Pablo Motos cumplió 500 programas y nos hizo reír con sus trucos, inventos y canciones. Wyoming contraprogramó una entrevista a Falete por su 575 programa en la que mostraban al cantante todas las veces que le habían nombrado, y no para bien, en el mismo; un alarde de caradura y humor. Cada programa fue fiel a su estilo y es de agradecer.


Felicidades a los dos programas: y que cumplan muchos más!!. La única pega es que sean a la misma hora...

martes, 26 de enero de 2010

Pervertidos

La primera edición de Gran Hermano revolucionó España. No exagero: las cifras de audiencia y el debate público sobre cada expulsión eran masivas. Poco después llegó Operación Triunfo y el efecto fue aún mayor. Fue como volver a las cifras de audiencia que tenía TVE cuando era la única cadena. Cada gala era más seguida que un partido de la selección española.


Han pasado diez años. Nosotros hemos crecido y estos programas se han pervertido (que no al revés). Las primeras ediciones de ambos fueron puras. Ganaba el mejor compañero y el más simpático en el programa de Telecinco y el que más había evolucionado y mejor cantaba, en el que comenzó en TVE y también acabó en la cadena de Berlusconi. Con el primero, todos pensábamos que podíamos convivir; del segundo, todos queríamos oír un disco.


Pero pasaron las ediciones y todo se fue pervirtiendo. En la escuela de Triunfitos dejó de ganar el que hacía más méritos vocales y empezaron a aparecer los que daban más juego, los interesantes para crear polémica y rellenar horas en otros programas de la cadena. En Gran Hermano fue mucho más evidente aún: empezaron a ganar los violentos, maleducados y, como ellos dicen, estrategas (una forma encubierta de hablar de falsedad, interés y malicia).


El objetivo de ambos concursos cambió radicalmente. Nunca más se premió la mejor voz y nunca volvió a ganar en Gran Hermano alguien con quien se pudiera convivir mínimamente. El formato se había pervertido definitivamente y ahora ambos son solo fábricas de frikis o personajillos televisivos que ven el programa como una puerta a los platós del corazón.


Hace un par de años comenzó otro reality que apuntaba maneras y que siempre he defendido: Fama, en Cuatro. Un buen programa de entretenimiento, apto para todos los públicos y que defiende el valor del esfuerzo, el arte y la profesionalidad. Este año se ha precipitado su tercera edición y, definitivamente, el formato ha quedado tocado y tal vez hundido.


En las dos (o tres, según se tenga en cuenta la última de grupos) ediciones, los ganadores habían sido escogidos por esos valores: arte, profesionalidad, trabajo… Podían ser los mejores o no, puesto que ese es un criterio totalmente personal, pero objetivamente cumplían con dichos requisitos. Hasta este año.


El ganador de Fama 3 es un chico vago, irrespetuoso con los profesores, mal compañero e irreverente con el público. Eso sí, era muy carismático y polémico. Independientemente de si bailaba bien o mal, que es algo subjetivo, se ha premiado a un futuro friki televisivo. Se ha pervertido la esencia del programa con la connivencia de la dirección, los profesores y, sobre todo, el voto de la audiencia. Todos han contribuido a que Fama llegue a ser un reality más y pierda lo que le salvaba de la quema, lo que parecía un sincero amor por el trabajo y el arte.

Y es que parece inevitable que todos los programas de telerrealidad acaben siendo un nido de personajillos televisivos y, desgraciadamente, en este caso también ha sido así.

martes, 29 de diciembre de 2009

Balances...

Al final del año, todos hacemos -o deberíamos hacer- balance de cómo nos han ido las cosas, qué deberíamos cambiar, hacía dónde vamos, qué queremos... Y las cadenas de televisión han hecho lo propio: evaluar cuáles de sus apuestas han sido un éxito -y, por ende, ahondarán en dichos géneros- y cuáles han sido estrepitosos fracasos -y, por tanto, fueron fulminadas instantáneamente.

Me sorprende el fracaso de Saturday Night Live, de Cuatro. Un programa divertido, donde buenos cómicos españoles -y no como los que nos llenan de caspa en Nochebuena y Fin de Año- nos hacían reír con ingenio e inteligencia. Creatividad, música en directo e invitados que vencían el miedo al ridículo para meterse en un trepidante show en directo que no calaron en una audiencia acostumbrada a un humor más simplón y previsible.

Le fue bien, sin embargo, a otra apuesta arriesgada de LaSexta, El Aprendiz. Ciertamente me alegra porque, aunque se tratara de un reality que nos recordaba la depauperada situación del mercado laboral, los protagonistas eran jóvenes españoles sobradamente preparados y eso siempre es de felicitar por la imagen de modernidad, formación y calidad que se da de las nuevas generaciones.

Hubo sonados y previsibles fracasos de series españolas de escasa originalidad y calidad como fueron De repente, los Gomez, Los exitosos Pells o 90-60-90. Todas ellas nacieron con personajes débilmente trazados, con tramas poco verosímiles y sin ese gancho al que las buenas series americanas nos han acostumbrado.

Pero, sin lugar a dudas, del fracaso que más me alegro es del de Dejadnos solos, de Telecinco. ¿Qué clase de padre vende la intimidad de su hijo sin ningún pudor? ¿Con qué excusa lo hacen? Si lo que querían era que vivieran una experiencia con otros niños, bastaba con llevarlos a un campamento de verano. Pero me temo que esos padres, en realidad, querían salir en la tele a cualquier precio y sus hijos fueron meros peones, una coartada para sus ganas de dinero y fama. Era un Gran Hermano infantil y sólo decirlo es una total aberración. Se ha vendido la intimidad de esos niños que, de continuar al programa, podrían haber acabado lesionándose (cocinaban ellos solos) o, lo que es peor, estigmatizados en sus colegios, barrios o incluso internet para siempre por cualquier gag, torpeza o llanto televisado. Porque es cierto que los niños son crueles, pero no lo es menos que las madres y padres que accedieron a televisar la inocencia y naturalidad de sus hijos también lo han sido bastante.


Feliz 2010!!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Numerología

Cuatro y Cinco suman nueve.
Tres y Sexta suman nueve.
Estas sumas de capital tienen un mismo resultado, un discurso único.
Los amantes de la televisión tenemos miedo del resultado de esta suma numérica, que tanto va a restar a la controvertida y cuestionada televisión española.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Callejeros Viajeros: Bárbaro!

He pasado dos meses en Buenos Aires y otros dos intentando que mi familia y amigos comprendan lo caótico, artístico, melancólico y altivo de la ciudad y llega Callejeros Viajeros y lo cuenta a la perfección en una hora. Bravo!

Vemos programas de andaluces, españoles y viajeros, en general, que nos cuentan cómo viven ellos otros países, remotos, exóticos e interesantes; pero, en realidad, no conocía ninguno de esos países lo suficiente como para saber qué había de verdadero y qué de estereotipo en esas narraciones personales. Buenos Aires lo conozco bastante y el programa de Cuatro ha retratado a la perfección cómo son los porteños y cuáles son las grandezas y miserias de la capital argentina.

Callejeros es una seña de identidad de la cadena de Prisa y se ha convertido en una marca de calidad. He escrito en otras ocasiones de lo ágiles, interesantes, informativos y refrescantes que son sus programas. En ellos, los protagonistas son ciudadanos de a pie que nos enseñan lo mejor y lo peor de la sociedad actual; nos damos de bruces con la marginalidad de nuestras ciudades o lo superfluo y banal de la sociedad del bienestar.

Y, ahora, Callejeros Viajeros me ha demostrado que, además de todo ese, es realmente fiel a la realidad. Para hacer ese programa Sonia López y el equipo se han empapado de la realidad porteña y no se han dejado deslumbrar por las luces de la Casa Rosada y Puerto Madero; han profundizado en el día a día de la ciudad, en el carácter de sus habitantes, en los barrios más modernos y los más míseros, en las manifestaciones que inmovilizan el país y el sentir del argentino frente al mundo.

Un gran programa, felicidades.


Podéis ver el programa completo en la web de Cuatro.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Qué es una recreación para televisión!

El mejor (y casi único) descubrimiento de mi verano televisivo ha sido "El último superviviente", de Cuatro. Como no podría ser de otra forma, siempre que se pasa un verano tan interesante y relajante como es debido, ver televisión no ha estado entre mis mayores aficiones... pero, siendo justa, creo que, aunque hubiese pasado más horas delante de la caja tonta, seguiría siendo el programa que más me ha convencido.

"El último superviviente" es una recreación de las técnicas de supervivencia que pueden usarse para desenvolverse en una naturaleza salvaje cuando no se cuenta con todos los medios necesarios. Es un espacio didáctico y de ficción; los que, pensando que han descubierto la pólvora, lo critican olvidan estos dos aspectos. Se trata de una ficción televisiva dedicada a explicar trucos de supervivencia sin olvidar que se trata de un producto audiovisual: no puede renunciar al ritmo, la espectacularidad, la emotividad... porque no es un documental sino una recreación de ficción!

Cómo saben los platos de Arguiñano? Los cocina él sólo? Por qué toda la gente a la que se pregunta para los informativos casualmente respalda la línea editorial de la cadena en cuestión? Es Gran Hermano la vida en directo? La televisión es un negocio y la ficción es un género que cuenta con una narrativa audiovisual adaptada a los intereses de la cadena y dedicada a atraer al público. Y "El último superviviente" forma parte de dicha ficción... los que lo critican por esto son unos ilusos que se creen ser lo más por ir de iconoclastas antitodo.

Estaríamos hablando de algo bien diferente si Bear Grylls no subiera a los montes, no caminara por el desierto, no se comiera todo lo que se mueve, no hiciera escalada, no construyera su cabaña, no pescara... pero sí lo hace, y lo sabe contar. Es un buen narrador y un buen producto televisivo.

En otro plano, es un programa didáctico, de amor por la naturaleza y en el que se exalta el afán de superación, de la perserverancia y la importancia de la determinación. No hay ningún aspecto negativo en todo ello. Ningún iluso piensa que pueda seguir al pie de la letra todas las indicaciones del protragonista, como nadie intenta provocar una onda vital con concentrase contra el que se salta el paso de cebra delante de nosotros: es ficción televisiva. A los niños les devuelve a los misterios de la naturaleza y les enseña que hay vida más allá de la Play y que se puede vivir con poco. A los adultos, nos divierte ver su valentía, temeridad y ánimo inquebrantable en cualquier situación.

lunes, 13 de julio de 2009

Sangre española

No aprendemos nada de los errores. Nos pasamos el día debatiendo cuál es el futuro del buen periodismo en este horizonte de crisis en el que se desmenuza el papel de la prensa de toda la vida, y no somos capaces de mirar al pasado para no cometer los mismos errores.
El sábado murió un joven en San Fermín y Cuatro se jactaba una y otra vez de tener en exclusiva las imágenes de su muerte. Sus informativos abrían con el instante en que el toro arremetía contra el joven y le atravesaba desde el cuello al pulmón. A ella se sumaba el corifeo de cadenas que repetía sin cesar que, aunque no tuviesen la grabación del momento de la cornada, tenían el agónico desagramiento con los servicios médicos, impotentes, y el joven con la mirada ida y un torrente de sangre manando del pecho.
Cuatro fue altruista y cedío sus imágenes a otras cadenas. Pero no hubiera hecho falta... San Fermín siempre reparte para todos. Hoy El Mundo llevaba en su contraportada el momento en que un cuerno atravesaba el cuello de otro joven mientras su cara se desfiguraba por el dolor y el miedo.
¿Nadie aprendió nada de la imagen inefable de la mujer muerta y mutilada que yacía entre los escombros de un tren explosionado el 11M?
¿Cómo se habrá sentido la familia del joven muerto en San Fermín al ver la agonía de su hijo televisada y a cámara lenta?
Estamos para informar, incomode a quien incomode, de eso no cabe duda. Pero no se debe olvidar que hay datos que no son noticia sino simple morbo o espectáculo. No aporta nada ver la hemorragia del Daniel Jimeno. Si acaso, sólo debería servir para que los seguidores de esa "fiesta" se planteen lo bárbara que es y lo poco explicable que resultan las coartadas folklóricas y culturales para justificar que miles de personas corran borrachas y/o temerarias delante de toros bravos. Pero no ha servido para ello pues tanto la familia de la víctima como la alcaldesa de Pamplona lo han convertido en un homenaje a la fiesta... es un sinsentido.
De cualquier manera, aunque haya ayudado a El Mundo a vender un ejemplar más o a Cuatro a ganar unos espectadores en estos tiempos de crisis, la exhibición de la sangre y el dolor no está justificada cuando no aporta nada informativamente y, en este caso, se ha vuelto a demostrar que los medios españoles pasan la frontera ética cuando huelen la rentabilidad del dramatismo y el sensacionalismo.

martes, 27 de enero de 2009

Se le apagó la voz...

Se callaron por imperativo de Sofres las 100 gargantas que cantaban en La Batalla de los Coros. Cuatro adelanta tres semanas su final por falta de audiencia. El programa se dejaba ver, principalmente, por las actuaciones de los coros. Frente a ellos, Josep Lobató, un presentador joven, de nueva hornada, que se veía sobrepasado por la agilidad que intentaban darle al formato. En más de una ocasión confundió a los concursantes sobre su posición, increíblemente oscilante, en las votaciones de la audiencia.


El programa intentó reparar los errores de la segunda gala, en la que se mató toda la emoción sobre el ganador en el minuto 1, con una sobredosis de cambios en las votaciones. Pero siguió necesitando de una buena manufactura final. Le faltaba consistencia y coherencia interna para estar terminado, las piezas del puzzle estaban sueltas. Las partes del programa se sucedían deslabazadas.
Y así no se rentabiliza una inversión considerable de la cadena en un formato que, incluso si hubiera triunfado, tan sólo habría durado seis semanas. Tenía muy poco margen apra ser rentable. Por ello me pregunto si no es menos deficitario continuar el programa estas tres semanas que le quedan ahora que está la mayor parte de la inversión hecha. Encontrar un repuesto para las noches de los miércoles, en primer time, que enganche a la audiencia, no es una tarea sencilla ni se hace en dos semanas.


Algo similar le ocurre al otro prostíbulo televisado de la cadena de Prisa, Granjero busca esposa. Éste, en tono más rural y campechano que el de Tele5, se ha estado preparando durante meses y se va a liquidar en tres semanas. Cómo es el amor...

Cuatro lo importa todo y, como bien es sabido, no todo lo que triunfa en otros países tiene éxito aquí.


La última voz que se callará esta semana será la impostada e inverosímil LaLola. El histrionismo llevado al extremo en todos sus personajes y ese tristemente disimulado acento catalán de la protagonista, que se intenta camuflar con el mismo éxito que Vigo Mortensen en Alatriste, echaban para atrás.


Tal y como están las tardes hoy en día, tal vez no sean las últimas voces que se apaguen esta semana en la sobremesa televisiva, huérfana de líderes consolidados.

martes, 23 de diciembre de 2008

Hay Ke Marcharse....

HKM es la nueva apuesta juvenil en las tardes de Cuatro. Se han currado bastante todo el rollo de los protas (hablando en su lenguaje mola mazo de pijas y pordioseras). Han creado blogs, foros y myspaces de Sara Da Pin Up y sus coleguitas. Han escogido actores con un cierto conocimiento de la música, para dar mayor verosimilitud a sus interpretaciones. Es el caso de Teo (Jaime Terrón, de Melocos) o Rober (Christina Mulas, el rapero KBZ).

Todo eso lo tiene HKM (Hablan, Kantan, Mienten...). Pero sólo eso.

Los diálogos son flojos y las tramas forzadas. El tema de la música metido como cebo de una serie está muy manido. Todo en la serie es artificial y poco creíble. Le falta la cohesión a los personajes y la trama. Está hecha con retales de tópicos (ricos contra pobres, malos contra buenos, la guapa contra la talentosa,...) y acabará hecha añicos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sentimientos verdaderos

Hace décadas ya que llegaron a España los realities. Todos cortados con la misma tijera, todos igual de predecibles. Han ido variando y degenerando con los años, aunque se mantienen las mismas señas identificativas de vouyerismo, morbo y venta de la intimidad.

Pero, en un comienzo, algunos sí fueron verdaderamente una experiencia vital que merecía la pena y que sólo un programa de televisión te permitiría vivir. TVE1 anunció brevemente la Expedición Robinson hace unos diez años. Un grupo de aventureros que se iba a sobrevivir a una selva sudamericana con unas extremas condiciones de vida. Sin embargo, el programa luego lo sacó Tele5... no sé qué pasó por medio.

Las dos primeras ediciones de Supervivientes fueron las mejores. El programa estaba grabado así que nadie necesitaba actuar de cara a la galería porque eran los compañeros los que votaban y echaban. La supervivencia era límite, porque no se daba ni una facilidad a esos denodados concursantes que perdieron hasta 20 kg (lejos de la miss que llegó a coger peso en la isla). Y, fuera caretas, la autenticidad de gente como aquellos Aketxa o Amagoya, injustos perdedores, da una patada en el estómago a los famosetes de medio pelo que se apuntaron luego a ir 'a la isla' como clínica adelgazante más rápida y barata que la Buchinguer.

Cuatro se ha subido al carro de estos realities aventureros ya grabados, en los que los concursantes y el juego marcan la evolución de la carrera, lejos de los deseos caprichosos y ajenos de la audiencia. Pekín Express comenzó siendo una carrera constante de pintorescos personajes por la Rusia más profunda. Pero ha llegado a ser una aventura muy humana y vital, que habla de los conflictos y del afán de superación.

El programa del domingo 16 representó otro pico de audiencia para la cadena de Prisa. Los sentimientos estaban a flor de piel y la veracidad del sufrimiento era incuestionable. Lejos del morbo del edredoning, Pekín Express se ha convertido en un reality blanco en el que la expectación reside en saber quién y cómo supera las pruebas en países tan diferentes culturalmente al nuestro.

Sin duda, la confesión de Idoia heló la sangre de quienes vimos el programa. Qué habría hecho Tele5 con este reality? Había explotado la enfermedad y el sufrimiento de estas hermanas. Cuatro lo contó con naturalidad, dejó que la historia fluyera porque, quiero creer, que fue consciente de la enfermedad de la santanderina en la etapa del desierto del Gobi y no antes. Es un programa de televisión, había que contar lo que había sucedido... meter más o menos en dedo en la yaga marca la diferencia entre contar algo noticiable y regodearse en la miseria ajena.

Cuatro prueba con muchos realities -algunos muy sui generis- que parecen más educativos o menos malsanos que los de otras cadenas (Ajuste de Cuentas, Madres Adolescentes, Granjero busca esposa, Gemelos Idénticos, Fama...), aunque no siempre lo consigue. En este caso, al menos, se conoce la cultura asiática y se muestra afán de superación, que no es poco. Pero el hecho de hacer autostop o pedir alojamiento con un cámara detrás, quita mucha veracidad a la experiencia. Es una aventura edulcorada por necesidades del guion.

viernes, 31 de octubre de 2008

Hits...


El jurado de Factor X sabe lo que se hace. No sólo por la imparcialidad y credibilidad de sus valoraciones, sino, sobre todo, porque sabe que los artistas españoles sólo triunfan cuando cantan en inglés y, por ello, el 90% de las canciones que seleccionan para sus artistas en formación no son en español. Todo un acierto!

PD: Después de escuchar el disco de Miqui Puig, me parece que alguien tiene que explicarle lo que es tener el Factor X...

viernes, 17 de octubre de 2008

La franja maldita...

Parece ser que ninguna de las grandes cadenas consigue cuajar una programación que enganche a la audiencia durante la franja de sobremesa. Desde hace meses, uno tras otro, todos los intentos han sido fallidos.

Cuando acabó el Tomate, muchos pensaron que había dejado millones de espectadores huérfanos que buscarían consuelo en otras cadenas, y se frotaron las manos. En esa época, competía con Fama, con Amar en Tiempos Revueltos y con Sé lo que hicisteis... (Antena3 ofrecía esperpentos como LaLola y culebrones varios). La telenovela española se ha asentado en la parrilla y ha creado un fiel grupo de seguidores. Es, prácticamente, la única oferta televisiva que no es manifiestamente lesiva para el público infantil y adolescente que ve la tele a esa hora. Fama se alargó y se alargó porque atrajo mucha audiencia a Cuatro. Ha sido una de sus apuestas más existosas desde que comenzó la cadena; un programa blanco en el que se apostaba por la pasión por el arte y el trabajo duro en equipo para conseguir un futuro laboral.

LaSexta aún se ríe de la sentencia en su contra que ganó Tele5. Pero se ríe de puertas afuera, porque sabe que, si le quitan su ración diaria de corazón y visceras, se queda sin materia prima. Y con este programa podría caer el único espacio que se ha asentado duraderamente en la parrilla durante la sobremesa con éxito.

Uno tras otros vimos caer el indescriptible Las Gafas de Avelino (con un nombre destinado al fracaso), Channel nº4 (que, con glamour en su comienzo, sobrevivió un par de años agonizando), Visto y Oído (que no ha encontrado un tono propio entre lo informativo y lo cercano, resultando distante y sin personalidad), el Método Gonzo ( qué hacía el de CQC ahí?), el Método por 2 (qué era esto?), Supermodelo (quería mostrar que ser modelo era más complicado que ser ingeniero!), Circus (imitación barata de Fama),... y, el más reciente, XQ no te callas, una mezcla del Tomate y el CQC más hortera con la fría y sobreactuada Carolina Cerezuela.



Parece ser que, por la famosa crisis, las cadenas están dándole a los programas de sobremesa una segunda oportunidad. No los quitan tan rápido como la audiencia demanda porque intentan sacarles un poquito de rendimiento antes de buscar una nueva producción, que siempre entraña más gastos. Intentaron reciclar Circus para cubrir la programación de los sábados por la noche, con un fracaso tal que les ha impulsado a bajar el telón en una semana (registraron un share del 3%).
Ay! qué lejos quedan las tardes con Jesús Hermida, MariTere Campos o Ana Rosa Quintana como reyes indiscutibles de la programación... Los directores de programación se estarán dando cabezazos en las paredes a ver si a alguien se le ocurre otro formato bueno, bonito y barato que acapare la audiencia como lo hicieron en su día estos gurús mediáticos o series como Al Salir de Clase, Pasión de Gavilanes,... mientras se preguntan: dónde se ha metido la audiencia??

lunes, 30 de junio de 2008

Un gran espectáculo

Las nuevas cadenas privadas, Cuatro y La Sexta, han mejorado, sin duda, la oferta televisiva nacional. Han apuntado a un target generalmente descuidado por la televisión generalista (gente joven, urbana, con intereses sociales,...) y han dado en la diana.

Ojo, no han partido de cero. Tras La Sexta está la trabajada suerte televisiva de Emilio Aragón, su Grupo Árbol, El Terrat,... Cuatro está respaldada por el grupo Prisa. Y eso no es decir cualquier cosa. La cadena roja cuenta con las influencias y el capital empresarial y humano del mayor grupo de comunicación del país. Y, sin lugar a dudas, lo ha sabido aprovechar para realizar un magnífico seguimiento de la Eurocopa.

El deporte es un espectáculo muy rentable en este país, si sabe gestionarse y convertirse en mucho más que un programa televisivo. Aunque la cobertura de las Olimpiadas de 1992 en TVE fue memorable, no podemos hablar de espectáculo televisivo en el sentido y el nivel que alcanzan las cadenas privadas actuales. Comenzó Canal+, reinventando la retransmisión de los partidos de fútbol con cámaras imposibles, grandes narradores (Carlos Martínez, la voz del fútbol) y con El día después, una estupenda combiación de deporte, diversión y escuela de fútbol que nos hizo a muchos amar el deporte rey.

Años después, Tele5 decidió invertir en los derechos de la fórmula 1 y convertirla en un espectáculo en toda regla. Profesionales afables y que entendían de la materia ( capitaneados por Antonio Lobato), un propósito pedagógico pero irónico de hacernos pensar que la ingeniera de los bólidos de Ferrari nos servirá para algo en nuestro Seat Ibiza, un equipo técnico espléndido y un campeón nacional, inaccesible y competitivo, que hace saltar la testosterona patria, han sido las bases de su triunfo.

Cuatro ha elaborado una fórmula magistral. Ha cogido la esencia del equipo de deportes de la Cadena Ser, el más experimentado, carismático, completo y divertido de la radio en España. Le ha añadido la profesionalidad de Angels Barceló, la juventud de Nico Abad y un sinfín de artistas, políticos, deportistas, que han colaborado en crear una tertulia dinámica y atractiva. Ha realizado un seguimiento intensivo de la selección con los mejores medios técnicos. Y, sobre todo, ha liderado y exaltado el sentimiento patriótico con una extraordinaria campaña de márketing que cristalizó en símbolos como la Plaza de Colón, el Podemos y la fuerza del color rojo. Y es que el fútbol es así; canalizador de ilusiones colectivas, creador de tópicos que disfruta destruyendo y materia de la que todo buen español tiene alguna teoría.

Cierto es que, cuando se gana, todo parece mejor. Pero la cobertura de Cuatro de esta Eurocopa ha sido, a todas luces, magnífica. La implicación personal y profesional de periodistas como Manolo Lama y Manu Carreño (y su sentido del humor), Juanma Castaño (relevo generacional de calidad acreditada), Maldini (y su maestría) o Carlos Martínez nos hace olvidar las dos únicas notas átonas del programa, los "hijo de" o "novia de" que con entrevistar a la abuela de Casillas o sonreír pensaban que ya habían trabajado.


lunes, 23 de junio de 2008

Podemos!

España rompió el maleficio de los cuartos, de Italia, de los penaltis y del jugar como nunca y perder como siempre.

Podemos!!


miércoles, 21 de mayo de 2008

Jugar a ser dios

La vida es un proceso de selección constante. Queremos que nos elijan para ser del equipo de fútbol en el patio del colegio; luego luchamos para que nos llegue la nota para hacer la carrera que pensamos que queremos; más tarde, nos esforzamos en el trabajo para que nos encarguen cosas interesantes.

Pero, como todos sabemos, no se trata de un proceso de selección natural. No existe ningún dios omnisciente y justo que garantice que el elegido será el mejor de los candidatos, el que más haya trabajado para ello y el que tenga las cualidades idóneas. Nos hemos tenido que resignar a que, en dicha elección, influyan factores de toda índole que vienen adulterar el proceso de selección. Es el triunfo de la mediocridad, en muchos de los casos... sobre todo, cuando no nos eligen a nosotros. Especialmente cuando el profesor elige al pelota de la clase, que no sabía hacer los deberes y que sólo puedo resolver el ejercicio porque tú se lo habías explicado antes...

Pero los medios de comunicación nos permiten jugar a ser dioses por un día. Me refiero no sólo a que tenemos la capacidad de escoger entre la oferta mediática y comprar un periódico u otro, sino a que, desde hace unos años, han proliferado una serie de programas que nos permiten juzgar a personas y que nuestra decisión sean vital para ellos. Los reality shows, entre otros muchos factores, han triunfado por la capacidad que tenemos los espectadores, desde casa, de hacer y deshacer (o creer que lo hacemos) por tan sólo 1,20€ que cuesta un sms. Tal es su éxito, que algunas cadenas los han convertido en un elemento de continuidad en sus programaciones, como lo son los informativos. Es el caso de Telecinco y de Cuatro.

Pero lo verdaderamente interesante es cómo ambas cadenas han conseguido hacer del proceso de selección, del casting, un evento en sí. Se ha trasladado el objeto de atención al proceso de selección. Con una visión histriónica de los polis buenos y malos, las productoras han conseguido crear un nuevo tipo de programa que se basa, simplemente, en mostrarnos cómo se juzga con crueldad a los demás. Nos sentamos en casa y vemos cómo se insulta a unos chavales de forma despiadada... y nos reímos. Porque es el único lugar en el que podemos jugar a ser jueces y en el que nos podemos vengar de todas las críticas injustas que hemos recibido en nuestra vida, de los que no nos valoraron por nuestras aptitudes sino por sus peregrinas manías.

Entiendo porqué vemos esos programas de casting, pero no entiendo porqué se somete la gente a ellos (no les juzgan ya bastante a diario? sin que medien las cámaras?). Nadie que participe en Operación Triunfo, Gran Hermano, Supermodelo o similar debe esperar 'salir colocado'. Eso ya pasó, hubo saturación en el mercado. Probablemente sea porque alguno espera que le toque la china y no sea juzgado por las cualidades que se buscan en el programa sino por simpatía o patetismo (no es el caso de Esther en OT, Amparo en Supermodelo o Marcos en Fama?). Y lo peor es que, a algunos les sale bien! Y eso, con ese nivel de incongruencia, sólo pasa en la televisión... o no? Es más, en algunos casos les sale muy bien... que se lo diga a Chikilicuatre!
Lo más curioso es que a estos tres personajes televisivos les ha ido bien precisamente porque han sido votados por otras cualidades, muy diferentes a las que se buscaba en el programa. Y eso es justo lo que nos molesta tanto en la vida real: que escojan a un compañero nuestro porque es más afín o graciosillo que nosotros, pero no porque esté más capacitado. Sin embargo, ven a estos chavales en la tele y hace gracia su patetismo, su verdadera confianza en sus inexistentes aptitudes, y el público se congracia con ellos y les da su apoyo, en detrimento de otros más válidos.
Cómo es el telespectador... Nos gusta jugar a ser dios para poder hacerlo tan mal como él.

lunes, 18 de febrero de 2008

Un buen programa de entretenimiento

Veo Fama. Y me gusta.
¡No ha sido tan difícil decirlo! Ha sido como admitir que me leí El Código Da Vinci y que me enganchó. Los que se autoproclaman 'amantes de la buena literatura' despellejan a Dan Brown y tachan al libro de esperpéntico; pero estoy segura de que se matan por escribir una obra que cautive a tanta gente de países diferentes con un libro que, cuanto menos, exige un poco de interés por la historia.

Pues Fama me divierte. Y los imperturbables defensores de la televisión de calidad dirán que no aporta nada intelectual a la sociedad y que no es más que otro reality. Pero no sólo de documentales vive el telespectador!

Me parece un programa 'blanco', apto para todos los públicos porque no ofende a nadie y viene a demostrar que, en cualquier ámbito de la vida, hay que trabajar con tesón para obtener lo que se desea. A ello se une que los protagonistas son gente joven, dinámica, y que el programa elude los conflictos personales y el morbo: se han dado cuenta de que con buena música, profesores muy especiales y chicos sanos y carismáticos tienen bastante para captar a la audiencia.

Entonces aparece la parte de programa concurso televisivo a enturbiarlo todo un poco aunque, por otra parte, es imprescindible y le da un sello personal (y un poco de adrenalina por la constante competición). Por una parte, me parece excesivo en ocasiones el dramatismo del jurado y los profesores en sus técnicas pedagógicas y sus comentarios (¿a alguien le gusta que le enseñen gritándole constantemente como hace el especialísimo Rafa Méndez?). Igualmente, Paula Vázquez, sin llegar al tremendismo de La Selva de los Famosos, a veces intenta cargar las escenas de la vida cotidiana de un negativismo del que, en realidad, carece. En su faceta más alegre, la que desarrolla últimamente, encaja mucho mejor con la filosofía del programa

Por la otra, la pésima realización que, en mitad de un baile colectivo, intenta ofrecer un plano detalle que se va abriendo a un ritmo tan lento que, cuando quiere captarlo todo, los bailarines están en otra parte del escenario [la realización no sólo no mejora sino que es incluso peor en las galas. Que dejen de hacer planos cortos en un baile y de mover tanto la cámar, ya se mueven los bailarines]. En el ámbito de las tecnologías, cabe decir que la página web tampoco está a la altura del programa pues no ofrece los vídeos que diariamente pueden verse en directo.

Tampoco comparto la decisión de hacer entrar una pareja nueva cada semana en la academia. No hay que hacer durar a los programas demasiado pues pierden fuelle e interés. Es mejor que acaben poco después de su cumbre de popularidad para que la audiencia no se canse y se quede con ganas de... la previsible segunda edición.

Sin lugar a dudas, es lo menos nocivo que los niños y jóvenes pueden ver en esa franja horaria de protección especial. Para los más mayores, un programa divertido, dinámico y que te saca del tedio de los programas de telerrealidad en los que un puñado de vaguetes se esforzaba en hacerse famoso por la patilla.

Es, en conclusión, un buen programa de entretenimiento.