martes, 27 de julio de 2010

Lo tiene todo

La inculta mayor del reino ha soltado hoy la que considero su mayor perla. Porque, a mí, que Belén Esteban se haya operado la desgastada nariz o se haya peleado con su marido, me da igual, pero que haya dicho esta tarde en el cortijo maligno y pervero de Sálvame que está a favor de la pena de muerte me preocupa y me indigna.


Esta muñeca de trapo, este espejo deformado en el que algunos se miran, habla de su vida y, a pesar de su incapacidad de montar un sólo argumento en alguna de sus frases, tiene derecho a hacerlo. Poco se le puede reprochar a quien aprovecha una oportunidad de hacerse de oro sin trabajar. Desde luego, la culpa es de quienes ven el circo y del jefe de pista, que echa a las fieras a pelear y se regodea en el menosprecio y la falacia.


Pero hoy se ha pasado. Belén ha abogado por la pena de muerte para acabar con los problemas de España. Lo bueno es que, por una parte, es incapaz de expresarse con lógica por lo que espero que su mensaje no haya llegado lejos. Por la otra, la sociedad española siempre va por delante de los charlatanes por lo que, aunque le guste ver el circo, sabe que son sólo un espectáculo y un bufón intrascendentes.

martes, 8 de junio de 2010

Qué poca gracia...


Si no te gusta Flipy, toma tres tazas!

Anoche, 7 de junio, lo teníamos pasenado su sosez natural por su Hormiguero, El Intermedio y... contando chistes en Telecinco! Cuánta caspa con Paz Padilla, Flipy.... No sé dónde tenía menos gracia.


Hoy, lo que menos gracia tiene es la falta de respeto a los telespectadores de Cuatro. Como el fútbol acapara la audiencia, Cuatro directamente ha optado por renunciar a competir pero, eso sí, engañar a los espectadores porque en El Hormiguero han estado anunciando un capítulo nuevo de House que nunca ha llegado.

Toca repeticiones porque no hay forma de luchar con La Roja. Y aquí estamos, viendo los mismos casos de House de hace años, volviendo a su etapa de borde intratable que tanto aburre en esta temporada en la que (por fin) los capítulos y su actitud son muy diferentes.

lunes, 24 de mayo de 2010

I love LOST



Perdidos es y siempre será la mejor serie de televisión de todos los tiempos.


(Aunque en mi corazón televisivo sigue habiendo un meritorio segundo lugar para Friends)




Nunca una serie ha intrigado a tanta gente de todo el mundo, nunca unos guionistas han sabido sorprender siempre a todos los que especulaban sobre la trama, nunca ha habido tanta acción y tanta creatividad, nunca se había creado un grupo de personajes tan complejos y magistralmente relacionados, jamás se había mezclado la física, la filosofía y lo divino con tanta calidad... se me agotan los halagos para LOST.




Perdidos ha conseguido lo que ningún partido político logra hoy en día: fidelidad. Los seguidores no se saltaban ni un capítulo, no querían leer spoilers ni querían bajarse copias incompletas hasta que no hubiera certeza de que el capítulo estaba correcto. Sus creadores han logrado, incluso, que los españolitos vean series en versión original con subtítulos. El extraordinario doblaje español nos hacía perder los matices que los acentos, entonaciones y registros originales de sus personajes nos ofrecían.




Cuatro apostó por la serie a pesar de que los "lostis" nos bajábamos antes los capítulos de internet y no le dábamos la audiencia que se merecía a la cadena. La mayoría de la gente que me rodea veía Perdidos pero su audiencia en televisión no fue buena nunca. Tal vez por eso Cuatro se vengó con unos subtítulos un poco a destiempo esta madrugada. Un error comprensible y que no dificultaba demasiado la comprensión de los episodios dada la dificultad de realizar la emisión simultánea con Estados Unidos. De cualquier manera, es un poco triste el intento de otros medios por quitarle mérito a la cadena tras el esfuerzo económico que ha hecho por emitir la serie con esta celeridad y buena cobertura.




El final estuvo a la altura de mis expectativas ¿Acaso esperabais que los últimos capítulos fueran un prospecto con respuestas para todas las preguntas? ¿Algún listillo pensaba que había descubierto un final a la altura del que los extraordinarios guionistas nos habían preparado? Si Lost hubiera sido previsible y cerrada no hubiera sido la magnífica serie que es. El final nos hace reflexionar y está abierto a la interpretación de cada uno pues, aunque algunos temas se cierran, otros nos hacen seguir dándole vueltas a estra genial creación audiovisual.




Se cierran algunos episodios y se resuelven las vidas de algunos personajes. Otros enigmas, sin embargo, nos dejan aún con la duda. Para mí, el más inquietante es el de los malditos números. Pero no aspiraba a responder todas las incognitas en los últimos episodios. Los guionistas han contado que LOST es una serie viva que fue creciendo y forjándose día a día. El final no estaba escrito sino que se dejó a la trama evolucionar para seguir sorprendiendo al espectador. Así, se abrieron muchas puertas y era impensable que todas quedarán cerradas en dos horas. No me importa un pimiento de dónde salió el oso polar, lo que me importa es qué pasó con cada uno de los personajes, quién es quién es la isla y porqué se estrelló el vuelo de Oceanic. Y los capítulos finales tuvieron la trascendencia, calidad, acción y emotividad que esperaba.




Enciendo la tele y me falta algo. Ya no tengo más capítulos de LOST que ver... y me da mucha pena. El siempre astuto Said, hasta que se volvió un tanto malo en la última temporada, ya no torturará más; Locke no volverá a poner su insoportable sonrisa maligna; Ben no desconcertará más a nadie con sus turbios ojos azules; Jack no será más el bueno perfecto que insistió en explosionar la bomba; Desmond no volverá a ser tan especial; Kate no huirá de nadie; Sawyer no deslumbrará con su conducta indómita y sus miedos internos... ay! Qué será de la isla sin ellos!! Qué será de nosotros sin ellos!

domingo, 16 de mayo de 2010

Irremplazable


Nos suelen decir que ninguno de nosotros somos irremplazables en nuestros trabajos. Pero hay gente que sí lo es.

Estaba de viaje en México cuando me enteré de que Paco González dejaba el Carrusel Deportivo de la Ser por problemas con la empresa. Y me dejó fría, me pareció una estrategia para ganar audiencia en las jornadas finales de la liga, aunque desde luego no lo necesitan, o un bulo de otras cadenas para sacar a la luz los trapos sucios de Ser. Pero resultó ser verdad.

Hace unas semanas, conducía desde Almería a Málaga un domingo por la tarde y no paraba de reírme con Carrusel. Me pregunté qué pasaría dentro de unos años cuando alguno de los periodistas o comentaristas abandonara el barco; el programa perdería parte de su alma pues es un puzzle de caracteres, humor y conocimientos perfecto. Especialmente, no me podía imaginar cómo sería ese programa sin Paco González o Pepe Domingo Castaño (hola, hola esto es.... Carrusel Deportivo!).

Carrusel es, sin duda, el programa más interesante, divertido y completo de la radio deportiva española. Cuesta cogerle el hilo porque, desde luego, es un grupo de amigos que se muestra ante los micros tal y como son. Son naturales, con sus chistes y bromas internas que, probablemente, sólo ellos entiendan. Pero funciona porque es un programa ágil, alegre, en el que saben de deporte, irreverente y, sobre todo, espectacular; espectacular porque, sólo con la voz, transmiten la emoción del deporte en toda su viveza.

Este circo ha perdido a su director de pista y no volverá a ser lo mismo.

Espero que se reconduzca la situación porque si Carrusel necesita a Paco González, la Ser lo necesita aún más. Paco es un animal radiofónico, por más que todos agradeceríamos que Tele5 fichara a un par de buenos comentaristas para el Mundial. Y, personalmente, creo que ni por Paco hago el esfuerzo de sintonizar la Cope.

lunes, 12 de abril de 2010

Que los maten!!!

Nacho Abad contaba, esta mañana, que un grupo de jóvenes bándalos tenía atemorizado a un pueblo de La Coruña. Destrozan cristales, rompen mobiliario público y hacen pintadas insolentes.

El plano mostraba una pared en la que los delincuentes habían escrito "PUTA POLICIA" (consigna bien conocida de manifestantes y amantes del botellón). Y el escudriñador de basura ha espetado: "¡Ni siquiera saben que 'policía' se acentúa en la i!". A la cárcel de la gramática y la ortografía!!


Probablemente los jóvenes saben que policía se acentúa en la 'i' aunque no hayan caído en que también se tilda; puede ser porque tuvieran que salir corriendo de dicha policía o porque no querían demostrar un nivel de conocimientos lingüísticos demasiado elevados y así despistar a sus perseguidores.


Sea como fuere, el espacio de Nacho Abad en Ana Rosa es aberrante y muy poco progresista. No porque se hable de sucesos, sino porque el único mensaje que se infiere de su discurso, día a día, es: "hay que eliminar la ley del menor, los chicos que con 14 años cometen un crimen deben ser juzgados sin atenuantes ni contemplaciones, ir a la cárcel con sus padres y, junto a ellos, no salir nunca más de allí".


Día tras día, el comunicador mete sus manos en la sangre y se deleita con ello. Busca cada pelo, cada esputo y cada foto que las víctimas hayan mostrado y se relame en las teorías más grotescas y, sobre todo, en que los jóvenes son culpables hasta que se demuestre lo contrario. Todo esto, en España, un país donde la delincuencia alcanza las cifras más bajas de Europa.


Ana Rosa entrevista a los padres de las víctimas y conduce sus preguntas por los caminos del morbo y la venganza: "¿ustedes creen que la pena se queda corta?, ya nadie les va a devolver a su hijo pero les consolaría que la pena fuera lo más alta posible, ¿qué le diría usted al juez sobre su hija para que comprendiera mejor el crimen?, ¿su hijo era muy buena persona?".


Es un discurso a favor de la cadena perpetua, de que la ley sea más dura con el menor y de que se elimine la presunción de inocencia; de que los padres de las víctimas legislen (véase el caso Mariluz o Neyra, sobre el que hablaré otro día) y de que se elimine de nuestro ordenamiento legal la finalidad de reinserción que tiene la cárcel.


La audiencia de Ana Rosa escucha esto día a día. Es un mensaje que, como una lluvia fina, calará. Y me da miedo. Porque son muy pocos los menores que delinquen en España, porque todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, porque la cárcel debe tener una función reeducativa que se está obviando y, sobre todo, porque si ponemos a los padres de la víctimas a legislar sobre homicidios o a quienes han sido estafados a juzgar delitos económicos, tendremos un sistema legal revanchista, caliente, injusto y que sólo busque la venganza y el castigo ejemplar.

viernes, 9 de abril de 2010

Sardá con todos y todos con(tra) Sardá

Esta semana Javier Sardá ha sacado un libro. El peregrinaje de promoción al que obligan las editoriales le ha llevado por todas las cadenas privadas. El gran gurú de Tele5 estuvo en Antena 3 y Cuatro!!!! para que luego digan que la televisión española no es plural.


Sardá es como es o, mejor dicho, Sardá intenta ser como fue. El presentador más exitoso de la televisión privada, un transgresor que evolucionó desde la calidad y la creatividad a la polémica agresiva casi sin darnos cuentas un chico moderno de Barcelona que se abrió paso en la tele con unos interesantes colaboradores que dieron paso a una caterva de personajillos de medio pelo que vendían su alma y su cuerpo por cinco minutos de fama.


Todo eso fue Sardá... pero ya no more. La televisión es fugaz, todo se olvida rápido y los gustos mutan a una velocidad terrible. Muestra de ello es el batacazo que se dio intentando revivir Crónicas Marcianas en La Tribu.


En su promoción pasó por Antena 3, Cuatro y su casa. El resultado no pudo ser más dispar, aunque había algo común: Sardá quería ser un escritor bohemio y protagonista, quería resucitar su carisma y atracción de la cámara pero quedaba lejos de quién fue y eso le daba cierto aire de patetismo. A pesar de ello, lo triste fue que los presentadores se vieron sobrepasados por la locura transitoria del escritor-showman. Una, Susana Griso, decidió que lo mejor era que Sardá hiciera lo que quisiera y se moviera por el plató libremente, que llevara el programa. Otro, el más patético de todos, el capataz maligno Jorge Javier Vázquez, iba decidido a hundir a Sardá, a demostrarle que él había triunfado más en Tele5, que ahora mandaba mucho, que Sardá ya estaba olvidado... cuando uno se esfuerza tanto en desmoralizar a su rival es, sin duda, porque le tiene una gran enquina y envidia y, por supuesto, porque éste es incuestionablemente importante. Y, el tercero, Pablo Motos, fue el único que consiguió que Sardá fuera él pero dentro de la locura de su programa.


Pablo Motos siguió con el Hormiguero y consiguió que Javier Sardá, aunque intentara ir de gracioso y protagonista, se amoldara al ritmo del programa y actuara como entrevistado.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Va sobradita...


Hace ya muchos años se nos presentaba en Telecinco una joven dulce y con carita angelical que se aventuró a tomar el relevo de María Teresa Campos en la sobremesa. Era Emma García.

A tu lado, su programa, fue evolucionando de talk show de confidencias, humor y actualidad a programa de la crónica rosa agresivo y demagógico. Algunos pensaban que ella, la dulce Emma, se veía obligada a desarrollar el papel de moderadora en dicho programa a su pesar, que ella no era así y que no le gustaba ese género.


Era un voto de confianza a su calidad como periodista... y era un voto nulo. Se metió a madama en Mujeres, hombres y viceversa y aún había quién pensaba: "esta pobre es como Jesús Vázquez, que la cadena la tiene como comodín para todo lo que se le antoje...".


Pero resulta que no. Que mientras Jesús Vázquez no pierde su simpatía y saber estar en ninguno de los proyectos que acomete, a Emma García se le ve el plumero: su habitat natural es el morbo y va de sobrada. Tanto es así que ayer insultó a un concursante y en vez de tener la valentía de reconocer que tal vez sus palabras no fueron las adecuadas, se tiró un buen rato dándole vueltas a la frase para llegar a la conclusión de que el chico tenía culpa de todo. Al más puro estilo de Esperanza Aguirre, incitó a la rebelión y se hizo un lío intentando que no se notara que había metido la pata.


Lo importante no fueron sus palabras, el insulto no fue para tanto en un programa de esa índole y ese nivel cultural, el problema es su actitud de superiodad, cinismo y falta de respeto. Soberbia, recogerá el cetro de Ana Rosa Quintana y, como ella, se rodeará de un séquito que le recuerde que ella nunca puede equivocarse y que es la más lista, la más guapa y la mejor periodista del mundo.